05 enero, 2009

Noche de zapatos

Un año más. Y van… ¿cuántos? Uno de los propósitos del año que comienza es: NO HACER PROPÓSITOS. ¿Para qué? El gimnasio: no tengo tiempo. El carnet de conducir: tampoco. Y lo demás: veremos sobre la marcha.


Estas fiestas ya no son lo que eran. Pocos se acuerdan del espíritu navideño. Sólo importa no pasarse con el turrón, la suerte del Gordo, unos días de vacaciones (para un año que las tengo…); y las rebajas de enero.

La locura por las compras se multiplica exponencialmente durante estas fechas. Y, aunque para San Valentín deseas tener a quién regalar, dos meses y medio antes finges una crisis para escatimar en gastos. La recesión económica también afecta a la economía conyugal.

Y hablando de crisis, ¡¿cuánto más sin comprar un par?!! ¡¿Cuánto?! Tan sólo un par, uno, para poder estrenar. Sin un duro, sin un euro, es tiempo de sacar del armario antiguos, que no viejos, trapos para convertir en reliquias.


La noche de Reyes pone el punto final a las Navidades. La madrugada llega con sabor a regalos y el gran dilema: ¿Qué zapatos poner debajo del árbol??? ¿Los viejos para que me traigan unos nuevos?, ¿bailarinas para que vean que he sido una niña buena?

Un viejo amigo me recordaba que esa noche es mi día. El día de una fetichista de los zapatos. Así que, ante la duda de qué par poner bajo el árbol, él me respondió: “Pon zapatos de tacón alto que los Reyes son hombres… seguro que les motiva (mi amigo utilizó otro verbo) y te traen cosas buenas”. Pues eso haré.

13 noviembre, 2008

De goyescas y Burladores de Sevilla

Divertido. El tiempo siempre termina dando oxígeno. Pero es aire de anestesia, de risa contagiosa, de diversión.

El huracán arrasó mi armario poniendo mi vida patas para arriba, pero era inevitable. Sólo tuve que descubrir las palabras mágicas, que no estaban tan lejos de mí, para que apareciera el hechicero.

Magia, sueños y tacones. Tras la cuarentena de aquella crisis (…), y a pesar de mi tendinitis, adornaré mis muletas para salir a por mi nuevo objeto del deseo. Serán morados, altos, brillantes y divertidos, de inspiración goyesca o como las telas que visten la Semana Santa Sevillana.



Quizás se perdonen todas aquellas heridas de antes, de ahora… y de mañana. La temporada manda caminar por las alturas, una elección perfecta para sortear a futuros Don Juan Tenorio, que en mi próximo cumpleaños, pretendan convertirme en la Doña Inés de su cuento. Un cuento con final feliz.

24 octubre, 2008

Fetichismo de amor

Sea acabó lo bueno. Románticos paseos a la luz de la Luna… susurros inesperados al oído… gemidos en plena madrugada.

El amor se acabó de poco usarlo, en este caso, como la crónica de una muerte anunciada. Estamos en crisis, sí señor. A la económica se suma la crisis de los sueños, esa que nos hace elevarnos hasta el infinito y más allá sin riesgo de desplome…

Los brazos que protegían, que abrazaban, que cubrían, han sido sustituidos por una colchoneta divertida, de colores que acuden a la llamada de alegrar la vida. Un otoño gris. Un olor a recuerdo y a olvido. Un olor que el tiempo borrará como el mejor de los aliados.

¿De dónde viene la adicción al amor?? El fetichismo por las pasiones que nos llenan el alma, que nos hacen sentirnos vivos… ¿A dónde se van cuando ya no están?? Quizás, en algún lugar de quién sabe dónde, haya un rincón… Quizás allí se acumulen los sueños que pudieron ser… y que no fueron.

La tristeza, la nostalgia, se alían con la experiencia para recomponer el frasco que cristal roto, envuelto en cinta adhesiva y celofán rojo pasión para que, de nuevo y una vez más, con su fetichista esencia de amor, se convierta en el mejor de los regalos, en el mejor de los tesoros.

13 octubre, 2008

Los del todo en uno

Después de un aterrizaje forzoso en el mercado laboral y por fin, recuperada para volver a las andadas del salmorejo, es tiempo de reflexiones otoñales.

El viento ha cambiado. Las hojas de los árboles llenan los suelos convirtiéndolos en pistas de patinaje sobre tacones, la lluvia hace pasear a las katiuskas de colores y la gabardina intenta evitar las primeras estalactitas del corazón.

La rutina vuelve como el otoño. Y la nostalgia también. Pero es una nostalgia futura por el comienzo de una nueva estación, una nueva etapa que no se acaba de centrar como futurista o como ya caduca.

Antes de sacar del recuerdo la lista de asignaturas pendientes por probar, como quien hace repaso de todas las joyas deseadas que una colocaría en sus pies, de tener medios (en algún momento ya hablaré de eso), pienso en lo que se espera del nuevo inquilino de mi armario. No es ni de fiesta, ni de cóctel y no sé si de diario. En el escaparate, parecía adaptable a mi horma, de piel trabajada y con sutiles adornos que lo convertían en perfectamente imperfecto, sorprendente. Justo para mí. ¡¡Me los llevo!!!! Sin rebajas ni pago a plazos. Una apuesta, ¡quién sabe si hasta racional!!! ¿Los necesitaba? No. Pero me hacían felices para este otoño… y más.


El placer por estrenarlos no tardó en llegar. Esa sensación que se ubica dentro del cerebro; placer por disfrutar el olor a nuevo. Pero ya se sabe que introducir el pie, como si fuese la primera vez, no está exento de riesgos. No, no podían rozar, no quería pensar en que me había dejado llevar otra vez. En aquel lugar no me advirtieron de que tenía que llevar a mano mis apósitos mágicos para que aquel dolor se disimulase sin tan siquiera bajarme de ellos. Por el hilo musical sonaron los cantos de sirenas de Ulises.


Ahora, con los pies momificados, camino sobre huevos para que no se rompan, ni romperme yo. Pensando en si debo esperar a que se adapten, o utilizar el sentido común por una vez, y no esperar a que me deformen el alma porque hay cosas que no cambian. ¿Debo quererlos o es mejor olvidarlos?, ¿debo conformarme con ellos, aunque no quieran ser el par que YO necesito; o no hay que forzar la cremallera si los dientes no quieren coincidir?


El tiempo pasa. Y el otoño se marchará. La incertidumbre duele como no poder tener en uno solo, todo lo que yo quiero. Todo eso que tengo derecho a seguir queriendo y seguir creyendo que sí puede haber, en algún lugar, los que tengan una cremallera que no necesite aceite para cerrar. Unos zapatos para fiesta, cóctel y hasta de diario. Todo en uno. Perfectos.

28 septiembre, 2008

Los zapatos de las mil y una noches

Las vacaciones cambiaron mi registro. Un nuevo continente, un país que me transportó a siglos atrás y a una cultura totalmente diferente…

Los recién estrenados tacones de altura dejaron paso a los caftanes y babuchas que recorrieron las calles de Marrakech envueltas en aromas de especias; y mercados, como el de Fez, sacados del cuento de Aladino.

Aunque no hubo lámpara mágica ni Genio genial, al fin y al cabo mi deseo ya se había cumplido; los calores del desierto envolvieron un merecido descanso en jaimas y hoteles sin encanto pero con todo el sabor de un buen té a la menta.

Los escenarios de las historias de Alí Babá y los 40 Ladrones ya no sólo estarán en los libros.

Los cuentos de Las Mil y una noches han conmutado mi pena, como la de Scherezade, de morir de tristeza aquella mañana de enero.

Mil y una noches que compartir de nuevo o a partir de ahora. En colectivo… desde la Luna; o en pareja… también desde ella.

08 septiembre, 2008

Los tacones más altos de mi vida

Tras dos meses de pleno maratón, la frenada ha sido en seco para un punto y a parte.

Ha sido un verano sin rebajas, sin concesiones, pero lleno de emociones. El vértigo inicial, el miedo a caminar subida a unos zapatos que pensaba que me quedaban grandes se esfumó por el arropo de compañeros de viaje. Compañeros anónimos, y no tanto, que me animaron a subirme a los tacones más altos, más bonitos y más fashion… que había llevado en mi vida.

Me di cuenta de que en mi viaje hacia la Luna despegué sola, descalza, pero regresé a tierra muy bien acompañada. Se montaron en mi nave zapatos de todas las formas y colores, que guardan tras de sí muchas más historias que las que se pueden escuchar en apenas cinco minutos; y un inesperado par musical que ha querido pilotar conmigo la máquina. Una máquina que ha parado el tiempo durante ocho semanas y que me ha permitido ver el mundo desde otra perspectiva: con los pies en la tierra, pero con la cabeza y los sueños puestos en el satélite lunar.


El viaje ha llegado a su fin. Después de este punto de reflexión y oxígeno, encerrada en una pompa de jabón; todo seguirá igual y a la vez diferente. Guardaré los altos tacones para empezar un curso más, una Luna más… Será una etapa que me empuja a aires nuevos, con zapatos nuevos y un baúl mayor para dar cabida a los compañeros de viaje del que ya es el verano de mi vida.

21 julio, 2008

Los hilos de la marioneta

Mientras que le robo minutos y casi segundos al día para caminar de puntillas sobre mi agitada vida, aparecen hilos que zurcen nuevas iniciales masculinas.

Un buen amigo me decía, no hace mucho, que este fetichismo es amor o, en la mayoría de los casos, desamor. Pero es como la atracción por un buen par de zapatos. Impactos, flechazos, historias que te dan un vuelco al corazón y hacen que pruebes la adicción a la tecla de un ordenador para darte cuenta de que, finalmente, es un círculo que siempre está empezando y terminando. Empezando y terminando… La historia de nunca acabar.


Ya no sé manejar la marioneta. El hilo sólo zurce un nombre pero ni guía ni sujeta. La madeja sólo estaba en aquellos cuentos de príncipes y princesas donde se besaban y los protagonistas ya eran felices y comían perdices.

Mientras que, cada noche, me invaden sensaciones de vértigo en las que me abro a miles de orejas; abrumada, cierro los ojos para ver que, a veces, sin darnos cuenta, todo está más cerca de lo que pensamos, aunque la aguja no sea como el oro prometido y el hilo se convierta en musical.

23 mayo, 2008

Timadores del amor. Ver... y oír para creer

Como aquella frase tan recurrida de “si no lo veo, no lo creo”. Pues lo mismo. La historia se repite una y otra vez. Con dos Guerras Mundiales la Humanidad tuvo bastante pero, en cuestiones personales, lo de “no hay mal que cien años dure”, todavía está por demostrar.

La vida está llena de grandes timos. Aunque el de la estampita sea el más famoso, la mayoría de los engaños son amorosos. Los entendidos se forran vendiendo libros sobre cómo evitar que te engañen con el dinero, con la compra de pisos, con créditos fáciles, de autoayuda… pero ¿quién nos pone en sobreaviso de los timadores del amor? ¿De los Don Juanes adaptados al siglo XXI? Y después de todo, ¿cómo y cuándo tendremos que volver a confiar? ¡¡Ya no quiero el antídoto que me libere del dolor “post”!!! ¡¡Quiero la pomada anti rozaduras que usamos antes de estrenar tacones!!!! Mejor prevenir que curar antes de empezar la guerra a la que iré con mis chanchas de camuflaje.


Aunque pensándolo bien, todo esto me puede valer para hacer una tesis doctoral, con nota Cum Laude, sobre “te quieros” ficticios y sobre “me lo he pensado mejor”... –Gracias por decírmelo años después, cariño. No sigas que ya sé cómo acaba la frase, guapo.


¿Dónde están los Peter Pan que decidieron crecer?, ¿dónde se encuentran?!!!! Las amigas suelen decir o creer que están por ahí camuflados y que, a pesar de sus pseudos discursos iniciales, cuando se enamoran, da igual lo que pensaran en un principio. Todos caen. Aunque, por experiencias de “tengo una amiga a la que…”, "tengo una amiga que me ha contado...", creo que aunque les gustes, desaparecen como estrellas fugaces. Dos pestañeos y listo.


Todo esto me lleva a pensar en cuántas veces lo he hecho yo. Está bien; aunque mi mente quiera “hacerse la sueca” [pero, por favor, sin los horrorosos zuecos ¿O eran de las holandesas?] quizás alguna vez sí me convertí en una timadora de corazones en busca de un viaje a la Ciudad Eterna.

Mientras que la primavera termina y el plazo dado por la bruja para que el Amor me encuentre se agota, siempre quedará la ilusión de tropezarse en el metro por sorpresa con un antiguo conocido, que se acuerde de ti y te diga: Ummm!!! Cómo has cambiado!! Y tú, durante unas paradas, te conviertas, una vez más, en otra “timadora del amor” para decirle que él también y mucho más...

24 abril, 2008

De suelas y empeines. De caras y cruces

¡Cuántas veces sentimos la curiosidad… la necesidad de poner un rostro a las cosas!! A una voz que se escucha a través de la radio, a un amigo que se tiene lejos, a un amor que está por llegar…

Sentimos un ansia continua de estrenar rostros como si se tratase de un nuevo par zapatos. Los vemos, si hay suerte; nos los quedamos y los estrenamos!!! Pero, ¿de qué depende la templanza que tiene que tener uno para mantener la sangre a la temperatura correcta y no desesperar por subirse a unos altos tacones y sentir el vértigo de nuevo? ¿Es cuestión de edad, madurez o carácter?

Pero la cara, el empeine, lleva emparejada una cruz, la suela. Y esa cruz será la que desinfle el globo. La que haga que la emoción de subirse por fin a unos tacones de calidad y que merezcan la pena, se desvanezca. Quizás sí sea el carácter de las personas y la forma de ser, o la experiencia que no da la edad, sino las heridas; las que hagan que la emoción del tren que coge velocidad se pare en seco. ¿Realmente cuando nos enamoramos, se tenga la edad que se tenga, uno se deja llevar a pesar del equipaje que trae de anteriores viajes? Zapatos gastados, pares rotos, algún que otro desemparejado y otros que de tan bonitos se quedaron en la caja.

Cajas pasadas que estaban vacías como la que volvía del otro lado del charco en “malas condiciones”, lejos del glamour y fetichismo de un par de lo más pizpireto.

Nadie lo sabe, ni siquiera la pitonisa que me asomó a un artista, a un viaje y a una estrella, más allá de las cinco lunas. Rostros que cada noche imaginamos atribuyendo historias pasadas, historias presentes y futuras… Una gran incógnita.

18 febrero, 2008

Fiesta de Solteros

Lo confieso, lo he hecho… ¡¡He ido a una fiesta de solteros!!! Las razones que me han llevado a caer en ella todavía no las sé… Sigo pensando...

Está claro que una tiene que ir a esta clase de eventos con la mejor de las sonrisas y no precisamente para mostrarla en esa especie de escaparate de carne en el que se convierte el evento. La risa, y una sonrisa, es la mejor arma para ganar una batalla. Para la guerra, ya se me ocurrirán otras.

Aunque la fiesta fue divertida, ese no fue su adjetivo calificativo. ¡Viva el surrealismo!!! ¿La soledad acompaña tanto a las personas? Hombres y mujeres con ganas de conocer a otros hombres y mujeres sin razón de por medio. Música, copas, juegos de los que confieso que no salí mal parada… La sonrisa funcionó y sin ir vestida de leopardo de los pies a la cabeza, gracias a Dios!! Aunque claro está que no me queda más remedio que plantearme qué es lo que buscaban o con qué se conformaban los asistentes.

Desde mi papel de observadora, que era lo que realmente me llevaba por allí… me pregunto ¿qué es lo que buscamos? ¿qué es lo que busco? ¿Hay algo en mí que por un momento creyó que podía estar allí mi media naranja? ¿No era en el supermercado en la sección de congelados? Sí, lo confieso. La búsqueda es inconsciente pero allí no se detuvo. Mientras paseo por las nubes está el hombre ideal, el compañero de vida. No perfecto, sólo a mi medida. De vuelta al suelo, y casi en los infiernos, veo todo lo contrario. Alguien que no existe, que no existirá, un molde imperfecto; una persona a la que conocer detenidamente a alguien le supone un problema más que una solución. Lo mejor será caminar por el Limbo, el que yo me invente ya que la Iglesia ha dicho que no existe.

La fiesta de solteros debería tener otro concepto. Ser en verdad una fiesta de solteros para celebrar que lo estamos. Que disfrutamos de la vida de manera individual. Ni mejor ni peor. Diferente. Aunque la sonrisa no me valga para luchar contra leyes sociales como las que marcan que siempre llevemos los dos zapatos iguales…

09 febrero, 2008

Con el pie levantado... al pasado le digo adiós

Como un oso. He pasado todo este tiempo hibernando… pero de manera un poco diferente al de este mamífero carnívoro plantígrado. He desaparecido pero sin estar dormida, ha sido como caminar entre opiáceos.

También me he convertido en una especie de vampiro, animal nocturno que disfruta de cada noche, cuando se pone la luna… La pesadilla empezaba con la llegada del sol. Anulada.

Han sido meses de muchos cambios, también de cambios de tendencias, incluso de zapatos… Los chapines rojo escarlata me llevaron por el camino de baldosas amarillas en forma de lingotes de oro. Los zapatos comprados en los mares del Sur se rompieron de tanto usarlos, aunque a veces no hay que quererlos mucho, sino quererlos bien. Y los saldos, este enero, no fueron gangas sino una especie de objeto de deseo, un gran capricho encontrado en medio de una nube de humo que dio aire en vez de asfixiar. Pero el humo, al final es sólo vapor. Ni tocar ni guardar en un frasco de cristal.

Ahora empiezo de cero. Es un CERO con mayúsculas. El camino no está definido, ¿pero cuándo lo ha estado?!!!! ¿Podré respirar al fin?

Hay una caja que tiene una abertura a través de la cual intento ver lo que hay dentro. No está mal, es una pieza atractiva pero es como algo que ya compré en alguna ocasión. ¿Dónde queda lo nuevo?

Hay otra caja, totalmente desconocida, sólo mostrada en el escaparate de unas aulas, que viene de importación desde el otro lado del charco. Es un par algo fetichista… pero ni siquiera sé que guarda en su interior. ¿Debería luchar contra el pecado capital de la pereza, ese que me invade desde hace tiempo?

Mientras cicatrizan todas las heridas del alma, he apostado por dar un paso más, un paso adelante, por empezar una etapa totalmente diferente a la anterior. Con la mano levantada, decir al pasado adiós. Ahora las lunas sí se han alineado. Los zapatos de antaño están ahí, guardados en un baúl, para contemplarlos pero desde lejos.

15 octubre, 2007

Chapines rojo escarlata

El otoño puede llegar a nuestras vidas de manera muy diferente. Cambio de estación, nuevo curso, septiembre, un octubre más… todo igual o todo distinto. A mi vida ha llegado gris, no sólo por la gripe (…) Así que ¿qué mejor que cubrir la tristeza de rojo escarlata?

El abatimiento del otoño no evita dejarme caer en la tentación de unos zapatos rojos. Inéditos en mi armario, por cierto. Experimento las sensaciones de caminar con ellos en el probador antes de decidirme a pasar la VISA, ya que estudiosos del psicoanálisis dicen que el rojo en los zapatos de las mujeres se cubre de “significados fascinantes”. Acepto el reto.

Como los zapatos de Judy Garland que simbolizaban el poder en su dueña, los míos en cambio me convierten en la Mujer Escarlata con la letra delante. Freud, el primero en notar la simbología erótica del calzado, relacionaba los zapatos con el deseo sexual así que esto me lleva a pensar cuándo necesitaré que esta pasión se convierta en amor. Que sus llamadas nocturnas se conviertan en diurnas. No esperar a que sea mañana para saber si me besó y que las sonrisas y miradas furtivas entre las ondas hertzianas nos lleven a decirnos cosas sin estar callados… ¡Qué ingenuidad!

La realidad es que todavía no he estrenado mis chapines rojo escarlata. Quizás lo haga un día gris para que por sí solos pongan la nota de color, que me lleven como a Judy Garland por el camino de baldosas amarillas o por el plató de televisión que próximamente me espera…

19 septiembre, 2007

Fetichismo “cibelino”

Semana de la moda en la capital y allí estaba yo para verlo. A pesar del madrugón y del intento por convertirme en una fashion victim a primera hora de la mañana de un lunes, rescaté del armario algunos trapitos a lucir para esta ocasión. Caminar por las alturas a primera hora de la mañana. ¿Se puede empezar mejor la semana?

Como si un de una cool hunter se tratase. Papel y lápiz en mano, grandes dosis de corrector de ojeras y paso decidido entre bambalinas para ver qué se cocía allí dentro. Definitivamente estoy anticuada. Los piratas ya no se llevan, el dorado ha dejado paso a lplata, hay que usar maxibolsos para perderse dentro de ellos y todavía no es tiempo de marrones… Nunca mejor dicho.

Después de esperar una cola monumental con el resto de periodistas fashion, me quedé sin mi kit de prensa. Aunque no supiera muy bien para qué valía o qué demonios tenía dentro, ¡¡yo también la quería!! Todo fuera para sentirme una más de aquella especie.

Si por algún momento pensé que una nueva salida podía suponer una nueva oportunidad para encontrar acompañante, la idea se esfumó inmediatamente de mi cabeza ¿Dónde están los hombres (hombres) por aquí? Me vi rodeada de mujeres, hombres espiga, de solarium y pegajosos de gomina. Sin gomina y mucho menos sin solarium, me vieron cara de guiri y allá me fui al set de la prensa internacional. Mi valioso trasero sentado en el asiento de la corresponsal de la revista de moda más importante a nivel internacional. Esa que me ha devuelto mis credenciales tantas veces. Segunda fila, detrás de un insulto y arrogante comentarista de acento estúpido; y alguna que otra celebrity nacional, madrugadora eso sí. Comenzó el desfile.

Primera/verano 2008. Jesús del Pozo. Sobre unos enormes zapatos de cuña, desfilaron colores pálidos, pinceladas de naranja y fucsia, blanco roto, negro y gris marengo metalizado, pantalones imposibles para mi talla, amplios volúmenes y fantásticas gabardinas de ángulos geométricos. Para la crítica, todo un éxito. Para mí, un imposible.

Al finalizar el desfile, decidí llevar mis andares de pato a la pasarela. Caminar decidida, sin pisar huevos, hacia cientos de cámaras enfocando. Y segura de no llevar pagado a la espalda ningún cartel de aquellas incómodas sillas. Quizás sea eso lo que me diferenció de las otras reporteras…

Ya en casa, de madrugada, con una copa en la mano, nada de Martini, mientras escribo este artículo, música... Someone like you… Luz tenue, el ordenador y yo recordando mi primera aproximación al fetichismo “cibelino”.

08 septiembre, 2007

Sorpresa, sorpresa...


Hay dos tipos de personas: las que se suben en la montaña rusa y las que no. Este verano, mi medio de transporte ha sido el tiovivo.

Me reencuentro con mis pasiones: los zapatos… y las emociones que de repente me abarcan como una adolescente porque, a pesar de los años y del paso del tiempo, esas siempre vuelven. Después de varios meses, me enfrento a un papel en blanco y a historias que recordar. Cinco pares de zapatos nuevos. Sin estrenar. Cinco ilusiones volátiles.

El verano pasó una vez más por mi vida, las rebajas, vacaciones invisibles, estrés... Pero sobre todo, las sorpresas. Al fin y al cabo, la vida consiste en eso: en sorpresas. Me convertí en torero: derechazos, naturales y algún que otro pase de pecho adornado con una verónica para sortear y controlar los vértigos de mi estómago en cada curva de la montaña rusa.

Asomarse por una ventana al mundo de las relaciones, sólo de reojo. Observar desde distancia media esa especie de mercado, enmarañado como una madeja de lana.

Como en el cuento de los Tres Cerditos, aparecieron tres personajes diferentes, pero de la misma especie. Tres casas: la paja volátil, la madera que se quema y el ladrillo imposible que traspasar. Tres canciones en las que hacer parada. Las canciones del verano. Las mías no aparecen en el top ten de las melodías estivales. He creado mi propio revival veraniego. En la casa de paja sonó “Todas esas cosas que he hecho”… de las que ya se me han olvidado la mitad. Se construyó sobre arenas movedizas, soplé y voló. Como una vidente, mi predicción se cumplió y, a pesar de seguir buscando a mi propio Humphrey Bogart, no le pediré a Sam que toque esta canción otra vez…

Como en el cuento, el lobo feroz llegó a la casa de madera. Allí sonaba una melodía envolvente, una balada romántica. Su habitante, de catálogo y expuesto a la opinión pública, hizo que me adentrara en una casa que ardía en llamas. El calor no me quemó pero sus astillas hirieron. Quizás, dentro de un tiempo, y gracias a la magia de las sorpresas y casualidades, quién sabe, se cumpla la letra de esa canción, vuelva a sonar la melodía y me susurre If you stay, I’ve got a plan, you wanna make a memory… Quieres dejar un recuerdo…

A tumbos llegué a la casa de ladrillo. Casi sin respiración y con los pies ya machacados del polvo del camino y de tanta astilla. Una especie de peregrinación al Rocío que me transportó a la década de los ochenta. La curva de la montaña rusa me cogió por sorpresa. Mientras, en los vagones, sonaban temas de los Nikis. Divertido, pero yo me quedo con Hombres G…


El tiempo me ha propuesto cambiar el final del cuento. Me ha sugerido que amplíe la discografía, la colección de zapatos, que las canciones de verano continúen en otoño.

No sé cuál será la siguiente sorpresa que me depare la lista de éxitos, quizás algún tema que apueste por un amor de verdad… de esos que no te dejen bajar de la montaña rusa. De momento, yo me he bajado y no hay ningún nuevo tema que versionar.

Se acerca el otoño… y quizás al fetichismo en los pies se le añada fetichismo por el individualismo… Un nuevo experimento.

17 julio, 2007

Mal de amores, clavos y manchas de mora

Después de algo que podría definirse como unas mini vacaciones, volver a la carga es demasiado poco apetecible todavía sin haber podido disfrutar del verano. Una especie de depresión post vacacional sin haber tenido tiempo para acostumbrarme a la buena vida. (suspiro)

En este tiempo he sobrevivido a una mudanza, otra más. Morir sepultada bajo montones de cajas y cajas en un minipiso coqueto pero pequeño al fin y al cabo, buscando hueco donde no lo hay para esconder todos mis tesoros... y mis zapatos. En esa, “nuestra/mi querida comunidad”, he podido descubrir ya los desasosiegos vecinales que hay al otro lado de las paredes de papel. Una comunidad políglota: árabe, francés, inglés…; multicultural y compuesta por diferentes modelos de familia donde los singles ganan tras mi llegada.

Las grandes ciudades es lo que tienen. La gente camina deprisa y anónima por las calles hasta llegar a su casa- fortaleza donde se descalzan y desnudan sus vidas descubiertas por los estrechos balcones del palacio.

Asentada en mi nuevo hogar, empiezo a disfrutar de la nueva vida en todos los aspectos recordando en algún momento las predicciones de una vieja pitonisa… El décimo intento de recuperar al gran amor de mi vida fue en vano. ¿Por qué nos empeñamos en rescatar antiguas glorias sin poder hacer borrón y cuenta nueva? Los dulces momentos no pueden con la tan socorrida frase de “incompatibilidad de caracteres”. Para superarlo acudo a amigas que me recuerdan que un clavo saca a otro clavo, que una mancha de mora con otra se quita… Para el mal de amores, ¿lo mejor es practicar eso de los nuevos encuentros? A ello me puse. Aunque mi fortaleza sigue y seguirá blindada por muchos años, titubeo en mi objetivo de sola mejor que acompañada aunque se trate de buena compañía. Aquellas señales indescifrables de citas anteriores, de paseos a la luz de la luna de la M-30 y de conciertos de pop hindie… de repente se revelaron!!!!!!!!!!! (…) Y ahora, ¿qué debo hacer????? Tanta intriga del principio no me dejó tiempo para pensar qué vendría después. ¿Es bueno tirarse a la piscina sin saber si hay agua dentro o sin saber si en ese agua se sabe nadar o, como mínimo, flotar? Ahora todos los cordones de mis zapatos están enredados…

Mis vacaciones tuvieron una parada en la que me transformé en una periodista monísima de la muerte con modelazo incluido: peluquería, vestido largo hasta el suelo y sandalias doradas de tacón que salieron mal paradas por los adoquines del cigarral donde sucedió la celebración. Me estrené en eso de las galas de entregas de premios en las que te encuentras a la flor y nata de los medios de comunicación, colegas periodistas, viejas jefas y algún que otro personaje de la farándula. La noche fue curiosa, calurosa y divertida. La siguiente será posando en la foto recogiendo un premio por este blog. Quién sabe...

19 junio, 2007

Próxima parada: concierto de "pop hindie"

Próxima parada concierto de pop hindie. Para empezar, tengo que saber qué significa este nuevo término de mi vida. Un macro festival trae a España a varios grupos de heavy pop metal o como se diga y, aunque no conozco ninguno de sus temas, es una estupenda ocasión para hacer ejercicio de eso que se llama “cultura general”.

Los periodistas somos como un cajón de sastre. Siempre hay alguno que está puesto en estos temas, así que tiré de él como intérprete de la situación. Lo primero de todo y después de haber investigado cómo pasar por nuestra cara bonita, una de mis especialidades, fue acordar el vestuario apropiado para un escenario totalmente desconocido para mí. ¿Cómo iba a pasar desapercibida en el mundo del metal? Saca del baúl los vaqueros rotos. Hasta ahí todo bien. Las críticas llegaron cuando me dejé en casa el top-hombro descubierto y me puse una superposición de camisetas venidas del otro lado del Atlántico al igual que los grupos de rock. A lo más que llegué fue a intentar tararear sonidos extraños que no lograba entender y a observar qué zapatos se llevan a una plaza de toros cuando la cuando la muleta y el capote son una batería y una guitarra eléctrica. De todo lo encontrado, me quedo con unas bambas de cualquier color lejos del blanco.

Pasado el concierto y tras descubrir All these things that I’ve done, me llevaron de terrazas nocturnas por la capital, haciendo honor a esta ciudad que no duerme. La llegada de la época estival invita al “terraceo” y nuevos modelitos que crear y pasear. Estoy desentrenada y la carrera es contrarreloj.

La noche fue divertida, novedosa, creativa, hindie… pero como decía mi horóscopo: “Aprovecha mejor el día”. Las señales masculinas siguen a CERO.

Un nuevo cambio de estación y reflexionamos una vez más sobre lo rápido que pasa el tiempo. Nos ponemos melancólicos, nostálgicos, reflexionamos. Quizás la llegada del solsticio propicie nuevas decisiones, entre ellas sacar a relucir otra vez los pies [qué horror], totalmente olvidados del invierno, con unas sandalias; o cambiarme de casa. Nos hacemos mayores. El punto de partida de una nueva vida que no del todo se desprende del pasado. ¿Se debe empezar de cero o de cero coma cinco??, ¿Qué parte del pasado debemos llevarnos en las cajas de la mudanza?, ¿Cuántos pares de zapatos es posible coleccionar?

El mundo del single se amplifica cuando no se comparten las cuatro paredes de un mini piso. Después de toda una vida viviendo en compañía y con compañía, me pregunto cuándo volveré a hacerlo. Es curioso pensar en esto después de huir hacia el individualismo. De casa de los padres, al piso de amigas, al tuyo más sola que la una… y ¿a vivir en pareja? ¿No volveré a compartir hogar hasta que encuentre a alguien a quien soportar? O lo que es peor, ¿me volveré tan maniática que alguien podrá soportarme a mí?

05 junio, 2007

El intrigante mundo de las segundas citas

¡Qué locura de mes!!!! ¡¿¿Será cierto ese dicho de que “la primavera la sangre altera” para preparar el terreno al verano que está a la vuelta de la esquina???!!!

Semanas de intensas pasiones y de pasiones intensas. No, esta vez no he podido ir de compras para calmar mis penas pero… la cita a ciegas tuvo segunda parte, y en esta ocasión, fue con más sabor. En concreto, a helado de chocolate blanco como adelanto a los refrescos de verano. Ummmm!!! ¡Muy apetecible!

Cuando una cita a ciegas lleva a un segundo encuentro, ya sabiendo lo que te vas a encontrar, empiezan los dilemas. ¿Una pequeña decisión llevará a otra pequeña y a otra y a otras… que acabarán en una GRAN decisión? ¿Es bueno quedar con un chico-cita en más de una ocasión si lo que se pretende es seguir con el “paseo” y no meter quinta? En el encuentro me subió la adrenalina, se activó mi serotonina pero no pude evitar convertirme en Julia Roberts. Lejos de ser una pelirroja de compras por Sunset Bulevar sin límite de crédito en la tarjeta, el escenario me convirtió en novia a la fuga. Repetir vestuario no debió de ser una buena señal…

La huída me llevó a la inauguración de un After Work, así que me subí de nuevo a unos taconazos de aguja. Este innovador concepto de bar de copas para desconectar al salir de la oficina hizo que llevara la innovación también a mi atuendo. Aposté por los colores de moda de los próximos meses: fushia y naranja mezclados con negro y beige. Tras unos cuantos mojitos estupendos, mi chico-agenda siguió creciendo. ¿Se trataba de casualidad o será verdad eso de las buenas rachas que hay que aprovechar???

Después de romper una relación y por muy agotada y dolida que se haya salido de ella, es inevitable pensar dónde se encontrará al próximo amor o cuánto tiempo tendrá que pasar para entonces. Si se piensa cómo se conocieron las parejas que nos rodean, se llega a la conclusión de que la noche, por mucho que confunda a algunos, no es un buen lugar para encontrar buenas pasiones. La noche ya sólo es mi pista de baile así que ¿quién sabe si el escenario dónde me encuentre Cupido será un after work??? Sea ahí o no, lo que está claro es que el primer intento fue fallido pero me llevó a un nuevo escenario: el fútbol, una vez más.

Aunque el partido no fuese de lo mejor y menos para mi equipo que jugaba como visitante, esta vez el estadio me deparó alguna que otra sorpresa de lo más VIP. Lejos de las gradas y el griterío de hinchas merengues y asalvajados, la cita fue en el Realcafé con una estupenda y especialmente sabrosa vista al campo. La ocasión lo exigía así que mis vaqueros y las all stars doradas se quedaron en casa dejando paso a unas monísimas y comodísimas cuñas glam firmadas por Pilar Burgos. La tarde también dio paso pero a la fiebre del sábado noche. Las dobles parejas que acudimos al partido no me convencían así que, yaen la madrugada, me puse a pensar en el juego de las parejas cruzadas. Aunque en el dominó no haya quién me gane, en esta partida juego con clara desventaja, sin contar mi desentrenamiento total para el intrigante e indescifrable “lenguaje de los hombres”.

De nuevo probé con el mundo de las segundas citas ¿En ese lenguaje masculino un segundo encuentro será como para nosotras?, ¿dónde y cómo podré intrepretar sus "señales"? Por si acaso, esta vez no repetí modelo… y aproveché a observar mejor lo que había visto en el primer encuentro. A la luz del día, no estaba nada mal. Si el fútbol levanta pasiones entre los seguidores, ¿puede el campo levantarlas en mí?, ¿sería el nuevo escenario donde levantar el banderín para decirle a Cupido, o algún primo que tenga por ahí, donde encontrarme?

Ya a las puertas del verano, la operación bikini no ha dado los frutos esperados y los resultados se han invertido. Y tanto!!! El borrón y cuenta nueva para empezar de cero tampoco ha ido bien del todo y me ha devuelto a un círculo vicioso difícil de salir y olvidar. Segundas partes no son tan buenas como segundas citas. Lo próximo será encomendarme a las meigas de San Juan para que el solsticio del próximo 24 de junio, la noche más mágica del año, traiga calma y quién sabe si algún amor… aunque sea sólo de verano.

19 mayo, 2007

Una canción más

La vida está llena de casualidades… o eso queremos pensar cuando vivimos situaciones sorprendentes. ¿Será voluntad del destino o simplemente el cruce de dos rectas perpendiculares que sólo coincidirán en ese punto de la vida?

Un nuevo sarao llamó a mi puerta, otra ocasión perfecta para seguir componiendo la BSO de mi vida. Se trata de un ritmo diferente, algo así como Funkmenco, el guapo agente 707 se convirtió en 909. El artista se reencontraba con la música, el escenario y el público tres años después y una amiga me preparaba una cita a ciegas, también tres años después de mi última… puesta en escena.

¿Cómo prepararme para un doble evento? Saque del armario otras nuevas adquisiciones para mis pies, peep toes pata de gallo, y empecé a pensar qué combinar a partir de ahí. Los diseñadores han conspirado este verano contra todo aquello lejos de la talla 34 y de unas piernas largas y sin ningún tipo de curva, así que fui a lo seguro y permitido por mi sentido común. Negro por abajo y blanco por arriba. Algo así como “arreglao pero informal”. Perfecto. Mientras, el desfile de invitados se convirtió en una pasarela de las últimas tendencias: mini shorts de colores, cabelleras con alisado japonés, mini bolsos, mini tallas y plataformas en sus infinitas y equilibristas formas y tamaños. Fiebre del jueves noche…

La promoción previa de los encuentros fue intensiva. La tecnología del sms hizo crear expectativas con cierto grado de incredulidad y, por otro lado, los amigos, aquellos que realmente lo son, hacen lo posible para que el paseo comenzado hace un tiempo sea de lo más apetecible. La cita a ciegas fue realmente divertida. Nos encontramos rodeados de pseudo Farruquitos, Rafaelas Carrás, algún travesti que finalmente no lo era, y una zona VIP, convertida en Vips.

Después de vivir paralelamente sendos reencuentros, uno con su música y otro con sus amigos, las tangentes nos cruzamos, nos miramos, nos reencontramos. Prometimos uno más. Pero al final los ritmos diferentes resultaron ser más de lo mismo y el cruce de las rectas no fue más que una casualidad que la vida te pone por delante. Humo de neón. Etéreo y efímero, como un pestañeo, una onda radiofónica. Una canción más para la banda sonora de mi nueva vida que acaba de empezar.

05 mayo, 2007

Hormas masculinas por descubrir

Más sabe el diablo por viejo que por diablo, así que he decidido pedir ayuda en la búsqueda ya que, POR EL MOMENTO, los saraos no dan el resultado esperado. No me rindo a la tentación de videntes de 20 euros y pioneras páginas webs como Match.com para la puesta en marcha del to flirt. He pensado algo más práctico. Busco pistas…

La muestra se va perfilando y no vale cualquiera. Si uno echa la vista atrás y hace repaso de las parejas que ha tenido en la vida, el historial de los zapatos ha sido de lo más disperso. Desde las recuperadas Vans para chico y chica, los náuticos de toda la vida que tan lejos y chirriantes quedan ya, a unos estilosos Camper, que nunca pasan de moda. Esos zapatos de colores y formas originales, ¿para un chico diferente y moderno???? ¿Para aquellos que tienen claro lo que quieren?

Claro está que también hubo “errores de estilo”, líneas editoriales equivocadas que obviaron estos pequeños detalles. Me encontré (y es difícil recordar gracias a que la memoria es selectiva) con grandes desastres en calzado masculino y con los que los llevaban. Esas playeras imposibles de vestir más allá de la ropa deportiva. Un horror.

Para cada estilo de zapatos, hay un chico detrás. Lo difícil es encontrar el adecuado al momento y al lugar. Me pongo a pensar cómo se maneja una gran ciudad en estos terrenos. Ninguna guía de moda lo explica, así que tendré que encontrar otra alternativa para averiguar los lugares donde encontrar lo que busco. El Metro, el autobús, la céntricas calles, en el gimnasio... ¿Por dónde caminan los zapatos de mi horma ideal? Están los castellanos demasiado clásicos, los Pull& Bear, quizás no para este momento, los demasiado modernos que quedan a desmano, los bajitos que llevan alzas, los puntiaguados para los horteras… los Camper, todavía desconocidos para mí… ¿Alguna sugerencia?

Sólo espero que la comunidad bloggera me ayude hacer esta nueva guía que nunca se sabe qué rincones descubrirá. ¿Dónde crees que se pueden encontrar?


24 abril, 2007

Vini, vidi... ¿vinci?

Como recompensa por los ánimos dados, esta vez fui yo quien organizó la salida y mis amigos se apuntaron los primeros. La cita, en una discoteca de la capital, nos convertía en VIPS en la presentación de un disco a nivel mundial. ¡Qué categoría!!! Y la noche sólo acababa de empezar…

En un intento por modernizarme, me vestí color plata cual sirenita en el fondo del mar. Retoque de maquillaje water resistant en el taxi, tacones de aguja negros y lista para hacer la entrada triunfal. Eso sí, en mi línea habitual de llegar tarde. A pesar de mi tradicional impuntualidad, nos situamos en un lugar estratégico en la primera planta del local y muy cerca de la barra. Tres chicos y tres chicas, ¿la noche prometería?

El concierto fue un éxito. Los ritmos latinos de BNK convocaron a varios famosos y a un gran número de medios de comunicación. Tras siete canciones moviendo la cadera para un lado y para otro, subimos a la fiesta de los VIPS. ¡Qué emoción!!!! A pesar de los nervios del momento, la situación se dio por controlada. El secreto está en parecer una divina de la muerte de toda la vida aunque la carrera hacia las copas y los canapés nos delató. Supimos disimular.

Tras una breve y sorprendente conversación con un ex presidente del Gobierno, que confesaba asistir por primera vez a un concierto (y allí estaba yo para verlo) me encontré de frente con uno que parecía salido del videoclip de Amo a Laura. Tras perder la apuesta con una de mis amigas, porque el friki-chico no era quien parecía ser, la cosa mejoró al cruzarme con uno de los cantantes del evento. ¿Flechazo? Unos ojos verdes me miraron. Se acercó y me dio un beso casto. Por un momento me vi cual sirena plateada con un príncipe latino que cantaba, así que decidí dejar las copas a un lado porque mi delirio iba in crescendo.

La fiesta continuaba y los seis que habíamos llegado juntos estábamos desperdigados por la sala. En busca de mi penúltimo gin-lemon, choqué con otra Very Important People. No podía ser cierto… Estaba casi irreconocible pero tantas horas delante del televisor hicieron que mis ojos no me engañaran. La noche me había llevado hasta una Pasión, la de los Gavilanes. El malo convertido en un apuesto, dispuesto y encantador actor colombiano pero la emoción y mi despiste hicieron que me olvidara del objetivo “chico agenda” que siguió a cero.

Al final de la noche el vestido plateado triunfó y me llevó hasta el photocall como una pseudo VIP. Vini, vidi…. ¿vinci?

Días después, el chico de ojos verdes del escenario me llamó. Nos encontramos más allá de las canciones y las ondas radiofónicas. Pero "la vida es" demasiado corta para perderla con un par de zapatos demasiado públicos e insultantemente compartidos. Sigo buscando…